Hace 7 años realizamos un viaje a Huehuetenango, acompañado de mi esposa y de mi amigo Walter Saba, un excolega con quien trabajamos juntos en una de las agencias internacionales que apoyan la temática del VIH en Guatemala. Este mes nos reencontramos para repetir el paseo, solo que ahora acompañado de su esposa Flor.
Un maestro me decía que si uno viaja al mismo lugar siempre encontrará algo distinto: en otra época, con cambios en su infraestructura e incluso con un ambiente diferente al que un día visitaste.
En esta ocasión compartimos con mis hijos en Guatemala una cena familiar; luego iniciamos nuestro viaje descansando en San Lucas Sacatepéquez y, posteriormente, nos trasladamos a Huehuetenango.
Fue un viaje largo, ya que pasamos a conocer la Finca Chichoy, un bello lugar en Tecpán Guatemala, con un clima fresco, lagunas rodeadas de bosque y un césped que asemeja una alfombra o un colchón que invita a quedarse.
Luego viajamos a Totonicapán y conocimos el parque Chajil Siwan, donde almorzamos. Tomamos el camino por Quiché y llegamos a Huehuetenango en horas de la noche.
https://www.facebook.com/parquechajilsiwan/?locale=es_LA
Al día siguiente visitamos el Centro Arqueológico del Mamut en Chivacabé y tuvimos la suerte de que el guía fuese el dueño del predio donde se descubrió el mamut. Nos narró recuerdos de ese pasado, cuando arqueólogos de Canadá vinieron a realizar las excavaciones, una coincidencia difícil de repetir.
Sitio Arqueológico El Mamut.También visitamos Zaculeu, sitio emblemático del pueblo mam, y de allí nos trasladamos al restaurante Saqlew para degustar un sabroso caldo tlalpeño.
Sitio Arqueológico, Zaculeu, Huehuetenango.
Por la tarde nuestro destino fue el Mirador Diéguez Olaverri, Presentacion Mirador D. Olaverri, Huehuetgo, ubicado en la montaña más alta de Centroamérica, a más de 3,000 metros sobre el nivel del mar, desde donde conocimos las planicies de Paquix y visitamos otro mirador alli de retorno vimos a un blue ester . Allí vimos cientos de flores de fuego que se utilizan para la separación de cercos y que embellecían el panorama. Finalmente, al concluir la tarde, buscamos un lugar para descansar en la Posada Unicornio Azul, en el trayecto la luna llena nos dio la bienvenida, nuestra posada es administrada por una persona de origen francés y que, además del hospedaje, desarrolla varios programas sociales de apoyo a la comunidad.
Unicornio Azul es un lugar bellísimo, con equinos que se utilizan para terapia y manejo del estrés, un programa que ofrece sin costo a algunos niños de la comunidad que sufren estos problemas a causa de la soledad, al quedar al cuidado de personas que no son su familia, pues la migración a los Estados Unidos es común en esas áreas. Un problema serio en este sitio es la falta de agua; nos comentaban que hacía días no llovía y que el abastecimiento del vital líquido es un tema que les preocupa. Así que, si pernoctas en el lugar, el uso racional del agua ayudará a optimizarlo. Algo que nos alegró es que, una semana después, nos reportaron que ya se habían presentado fuertes lluvias en los Cuchumatanes.
| Azulejo en Paquix, Huehuetenango ( Eastern Bluebird, Sialia sialis, Azulejo Garganta Canela) |
Esa noche cenamos y descansamos, con una temperatura de 5 o 6 grados. Si viajas a este sitio, debes llevar ropa térmica para estar cómodo. Una tortilla con queso Chancol no puede faltar.
Al día siguiente viajamos a Todos Santos Cuchumatán para conocer esa cultura viva de las personas que habitan este pintoresco pueblo de los Cuchumatanes, que guardan sus tradiciones, cultura y vestimenta, tanto hombres como mujeres. El todosantero es una persona reconocida en el mundo y orgullosa de su identidad.
Finalizamos la visita y empezamos el retorno. Almorzamos y visitamos la Villa de Chiantla, a la Virgen de Plata y, después de unas compras obligadas de dulces de horno en Huehuetenango, así como del delicioso Café Don Alfonso, iniciamos el viaje a Santa Catarina Palopó. Esa noche pernoctamos en un hotel y al día siguiente retornamos a Guatemala.
Nuestra despedida fue un poco intempestiva y no como hubiese querido, ya que no estaba al 100% en mi estado de salud, pero no puedo dejar de sentirme muy contento y admirado de cómo nuestros amigos valoran y disfrutan las bellezas de nuestro terruño.
Esperamos un día volver a encontrarnos y disfrutar de un delicioso vino, filosofar sobre la vida, nuestros hijos y nuestros planes.
Walter y la señora Flor son personas muy organizadas, como buenos americanos adoptivos, rigurosamente planificadores y previsores, pero sobre todo se caracterizan por su humildad, cariño y generosidad, que nos permitieron compartir sus vacaciones y disfrutar juntos momentos que guardaremos en el recuerdo.
Deseo a Walter y Flor lo mejor, y guardo la esperanza de poder vernos nuevamente en un futuro cercano.
Comparto algunas fotografías y fragmentos de videos que describen mejor lo bien que lo pasamos juntos.
Fernando Cano












